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miércoles, 22 de enero de 2014


La poda de un frutal joven


Poda de un frutal joven
Poda de un frutal joven
Si ha adquirido un árbol frutal joven ya formado, deberá intervenir durante los dos o tres años posteriores a la plantación para mantener la forma trabajada por el viverista y evitar que el árbol crezca de manera anárquica. Se pueen obtener resultados completamente satisfactorios con algunos principios muy simples. La finalidad de la poda de un frutal joven es dominar la formación de su silueta definitiva e incitar a las ramas jóvenes a ramificarse, más que a alargarse.

Manzano o peral: vaso o piel alto

La poda tendrá lugar en marzo.

  • Elimine a ras del tronco los ramos que, apareciendo demasiado abajo, modificarían la silueta del árbol. Además, debe suprimir las ramas nuevas que se dirijan hacia el interior del ramaje. Éste tiene que respirar y recibir el sol. Si dos brotes nuevos se cruzan, escoja el mejor dirigido o el más bonito y sacrifique el otro.
  • Quite las ramillas secas, endebles o torcidas
  • Corte las ramas principales jóvenes una cuarta parte de su longitud. Acorte un poco más las que se alarguen en exceso y sea un poco más drástico con las más débiles. Cuanto más corta se poda una rama, con más vigo rebrotará.
  • Cuente de tres a cinco yemas en los ramos secundarios que nacen en las ramos secundarios que nacen en las ramas principales. Corte 5 mm por encima de una yema dirigida hacia el exterior del ramaje.
Ciruelo, cerezo, albaricoquero o melocotonero: vaso o pie alto

La poda se efectúa a finales de agosto, cuando la savia empieza a bajar. Esta intervención de verano evita o reduce los derrames de goma que agotan el árbol.

  • Elimine a ras del tronco los ramos que aparecen demasiado abajo y modificarían la silueta del árbol. También debe suprimir las ramas nuevas que se dirijan hacia el interior del ramaje. Éste debe respirar y recibir el sol. Si dos brotes nuevos se cruzan, elija el mejor dirigido o el más bonito y sacrifique el otro.
  • Suprima las ramillas secas, endebles o torcidas.
  • Pode las ramas largas verticales una tercera parte para que puedan ramificarse. No toque los brotes laterales o secundarios.




La poda de formación de un árbol frutal


Poda de formación
Poda de formación
La poda es la operación de mantenimiento más delicada, también la que más inquieta al jardinero. Pero se puede simplificar incluso en las formas empalizadas sin comprometer la fructificación. La prevención y la lucha contra las enfermedades también deben tenerse en cuenta.

La poda de formación

Si se ha comprado un arbolito ya formado en tronco, vaso, pirámide o palmeta, es inútil intervenir. Pero si ha elegido un plantón (sujeto joven injertado de un año), será necesario guiar su crecimiento. El plantón se descabeza. Las yemas situadas bajo la copa serán el origen de las ramas maestras.

Acortadas al año siguiente, esas ramas se ramificarán a su vez para dar ramos secundarios que llevarán ramillas el tercer año. Estás últimas son las que darán los frutos. La dificultad consiste en lograr una silueta armoniosa con ramas estructurales bien repartidas alrededor del tronco. Es preciso escoger las más prometedoras y cortar las demás. La poda de formación se efectúa, sea cual fuere la especie, a finales del invierno, en el momento en que la vegetación vuelve a arrancar (hinchazón de las yemas).





¿Qué es un plantón?


Plantón de manzano
Plantón de manzano
Un plantón es un árbol joven cuyo injerto tiene como mucho dieciocho meses. Por lo general, se presenta como un tronco pequeño muy fino y si ramificar todavía. No ha desarrollado ramas, sino ramillas irregularmente repartidas a lo largo de ese pequeño tronco. No es habitual que el plantón se plante y se deje crecer tal cual, pues se corre el riesgo de que su crecimiento sea anárquico y dé un árbol mal proporcionado, que ocupe mucho espacio y que no fructifique antes de 10 años.

El trabajo de formación de un plantón

Los plantones deben podarse con precisión durante los tres primeros años después de plantarlos. Estas intervenciones permiten elegir las ramas que se convertirán en el armazón del árbol. Los cortes deben favorecer la ramificación, teniendo cuidado de dejar ramas maestras, incluso de orientar las ramas para ir construyendo una palmeta.

Es fundamental que deje este delicado trabajo a los profesionales y que compre árboles jovenes ya formados.